Laura Gomez Recas: Entrevista a Gloria Fuertes

Gloria Fuertes


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RECORDANDO A GLORIA FUERTES
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CON LAURA GÓMEZ RECAS


Hoy os traigo algo insólito, una experiencia de esas que queda grabada para siempre en el corazón y en la memoria y que cobra más valor con el paso de los años. Sé que os va a fascinar tanto como a mí. Os cuento.

Sabía que nuestra amiga y periodista Laura Gómez Recas había realizado una entrevista entrañable en sus años de instituto. Corría el año 1984 y ella que ya tenía claro que quería dedicarse al periodismo, como así sucedió, se presentó junto con Isabel Tejerizo, una cita concertada, muchos nervios, buenas dosis de ilusión y un pequeño reproductor de audio en la casa de Gloria Fuertes.

La entrevista se hizo para la revista “Hojas” que por aquel entonces publicaba trimestralmente el Instituto Nacional de Bachillerato Santa Teresa de Jesús, de Madrid, donde estudiaban las dos chicas.

La misma Laura Gómez Recas recordando la experiencia nos comenta :
“Era más seria de lo que yo imaginaba antes de conocerla.
Era especial y tenía una casa especial. Un pequeño apartamento lleno de libros y cosas, con una mesa camilla en un rinconcito acogedor que se me clavó en la memoria. La entrevistamos en el sofá y nos ofreció una bebida.
Recuerdo con detalle cada minuto de aquel encuentro, pero lo curioso es que de lo que aconteció aquel día una vez salimos de su casa y cerró la puerta, no recuerdo nada, absolutamente nada.
Creo que me quedé dentro con ella. Quería contagiarme, quería ser escritora como ella, poder comunicarme con el mundo a través de mis palabras impresas porque siempre he sabido que eso es lo que mejor sé hacer. “


Laura Gómez Recas, muchísimas gracias por permitirnos disfrutar de esta entrevista tan bien llevada, de una mujer, poeta entre poetas, a la que yo personalmente admiro. Su recuerdo sigue vivo y latiendo entre sus versos. Gracias amiga.



ENTREVISTA CON
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GLORIA FUERTES
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Un mundo de paisajes poéticos entre desorden, recuerdos y páginas viejas y leídas, que pulula en un pequeño apartamento de la calle Alberto Alcocer. Y allí, alzándose en este mundo viejo y nuevo a la vez, una persona que se niega a ser poetisa y declara a gritos ser poeta: Gloria Fuertes.

E.: Usted, como ha dicho en alguna ocasión, empezó a escribir a los quince años, ¿qué fue lo primero que escribió?

G.F.: Lo primero que escribí fueron poemas, y el tema, claro, era el amor. Cuando descubrí que era posible querer a alguien que no es de tu familia, eso me produjo tal emoción que el ser poeta que ya tenía dormido, por aquel amor, me hizo escribir los primeros poemas. Así empecé, y luego, rápidamente, cuando acabó la Guerra Civil, comencé a ser escritora, aunque casi por casualidad, pues me dio por escribir cuentos para entretenerme del hambre o de la tristeza. Como estaba recién acabada la horrible guerra, escribía cuentos de risa, creaba personajes, y como no tenía empleo llevé unos cuentos a un tebeo llamado “Maravillas”. Llevaba el mismo miedo que podríais llevar vosotras, y me dijeron el típico “¡vuelva mañana!”. Volví y me dijeron que si quería ser redactora. No tenía ni idea de lo que era esa palabra. Entré allí y me daban un sueldecito. Así comencé a escribir.



E.: Es de suponer que las lecturas de diversos autores influyeron en su poesía, ¿quiénes fueron?

G.F.: Puedo decir que esta pregunta no es válida en mi caso. NO tuve ninguna influencia ni creo que la tenga, según los críticos y según yo. Cuando empecé a escribir mi primer libro, “Isla ignorada”, no tenía influencia de nadie. Había leído muy poco en comparación con lo que he leído después. ¿Quiénes eran estos escritores? Bécquer, Rubén Darío (el padre de la poesía moderna); pero yo no tenía influencias, yo escribía poesía porque tenía ese don, porque me era fácil, aunque no sé si es bueno o es malo.


E.: ¿Se considera, entonces, innovadora?

G.F.: Hace feo que lo diga, pero según un crítico se puede hablar de poesía antes de Gloria Fuertes y después de Gloria Fuertes. No me saben encasillar.


E.: ¿No se encasillaría usted en ningún grupo?

G.F.: No. Yo tengo un poema en no sé qué libro que dice así: “NO me catalogues…, no me catadiñes”. No es que no quiera, es no sé dónde me van a meter. Tengo el estilo de Gloria Fuertes.


E.: ¿Cómo definiría la poesía?

G.F.: Si lo digo en serio, diría que es un estilo literario, quizás el más delicado, el más fino, porque el escritor, en este caso el poeta, tiene que decir lo más con lo menos. La poesía es un género literario muy difícil, pues cualquier escritor puede escribir una novela, incluso una obra de teatro, pero si ese buen escritor no es poeta, como, por ejemplo, Camilo José Cela, no puede escribir poemas. Esto es un don, no hay ni que presumir ni nada, ni es difícil ni es fácil. Cuando tienes la sangre o los genes para poder escribir poemas, pues los escribes…, por eso yo no me pongo laureles.


E.: Una vez dijo usted en un poema que no le gusta que le llamen poetisa, ¿es cierto?

G.F.: Bueno, a mis años ya me da casi igual, pero es que llamarme poetisa parece cosas de risa y muy cursilindo. Una persona que hace versos y que escribe poesías es un poeta. Entonces el hombre debía de ser “poeto”. Si a mí me llaman poetisa, a todos los poetas vivos yo les llamo “poetisos”. En cambio, hay personas que no van a ningún lado con su poesía y les encanta llamarse poetisas. Pues bien, tienen libertad para llamarse así, igual que yo la tengo para que me llamen poeta.


E.: La guerra civil siempre ha supuesto una línea divisoria en la producción de cualquier poeta español contemporáneo: ¿en qué medida influyó en la suya?

G.F.: Aparecen algunos poemas, que suelen ser autobiográficos y, desde luego, contra la guerra. En efecto, influyó mucho en mí. Casi siempre digo que lo único bueno que me dio la guerra civil fue que me hizo pacifista y me dejo un poco de metralla en el muslo.


E.: Otro tema frecuente es la muerte, pero tratada de una forma natural, sin miedo…

G.F.: Sí, la trato de tú. La muerte no me asusta, lo único que me asusta es el dolor físico o el dolor psíquico.


E.: ¿La muerte de los demás le asusta más que la suya propia?

G.F.: Pudiera ser… Me entristece y me apena. Que se mueras un ser querido no te asusta, te da un dolor tan fuerte que puedes ir detrás de él. Lo que sí me asusta es abrir el periódico y ver que muchos hombres están matándose en vez de amándose los unos a los otros, que es un “slogan” muy bonito de hacer veinte siglos.

E.: A propósito de esto, hay que señalar las alusiones constantes a Dios. ¿es tratado como una esperanza?

G.F.: No es una esperanza, es un realidad para las personas que tenemos la gran suerte de tener fe. Yo lo siento. A lo mejor no lo comprendo del todo, pero lo siento y eso ya es mucho.


E.: ¿Usted nunca se ha planteado esa duda?

G.F.: No, en absoluto. Tengo un poema en el que digo que para mí Dios está claro, es un paisaje al atardecer entre rojos y azules.


E.: La denuncia social es muy clara también en sus poemas.

G.F.: Sí, naturalmente. Incluso cuando escribí esto en pleno franquismo fui muy valiente, pues para mí Dios estaba muy claro entre tanta duda. Os digo, sobre todo a la juventud, que sois mis preferidos, que Dios es un paisaje, sin niebla, entre rojos y azules en un atardecer. Ahí está el mensaje, introducido en el paisaje; esa es la maña del poeta al decir en una metáfora lo que no puedes decir directamente.


E.: Todos estos temas no son tratados con amargura, sino que están impregnados de cierto humor: ¿qué clase de humor es ése?

G.F.: Sí, es muy difícil, por eso estoy un poco contenta con ello; porque dentro de mi poesía, aunque sean temas muy serios, nunca falta humor.


E.: ¿Cómo es utilizado?

G.F.: Como atracción para que lean el poema, yo creo; para no poner más negro el cuadro… A lo mejor para no entristecerme yo y para no entristecer al lector con un tema muy serio o dramático.

E.: El amor siempre está presente en su poesía.

G.F.: El amor está en todo. Yo creo que en todos mis cientos o miles de poemas está, latiendo, el amor.


E.: ¿Nunca ha perdido la esperanza?

G.F.: No, no, la esperanza nunca se pierde. Todo el mundo espera algo. Hay que tener ilusión. Como dicen en los pueblos, es lo último que se pierde. Yo tengo fe y esperanza, lo que no quisiera tener es caridad. Cuando usamos la caridad es porque no hay justicia. Así, yo diría: “Fe, esperanza y justicia”.


E.: Referente a la literatura infantil, a los niños…

G.F.: Eso ya es más complicado, yo no trato a los niños como tontos, sino como muy inteligentes. Lo único que intento es que se lo pasen bien, que les gusten los libros.


E.: ¿Es más difícil escribir la poesía para adultos que para niños?

G.F.: No, cuando escribo para niños tengo que estar silenciosa, contenta, tranquila, sin ningún dolor físico, se me tienen que ocurrir cosas graciosas como el cisne que era “desgraciao”…


E.: ¿Qué piensa usted de la poesía actual? ¿No cree que la gente lee ahora menos poesía?

G.F.: Creo que es verdad. Al que le gusta la poesía, sobre todo si está estudiando COU o en la universidad, es una minoría. De todas maneras, aunque la juventud lee poca poesía, lee más que antes. Lo dicen los mismos editores, que son los que saben lo que se vende.


E.: ¿Cuál era la situación en la postguerra en cuanto a la literatura? ¿Había muchas mujeres que escribían?

G.F.: No, pero en el país de los ciegos el tuerto es el rey, y la tuerta era yo (tan sólo escribía en esos momentos Carmen Conde). Yo entonces recitaba mucho en reuniones, universidades, casas regionales, tabernas…, y así era muy conocida. Porque yo era un poeta muy medieval, iba por los pueblos diciendo mi poesía. La pregunta está bien: en la postguerra no tenía muchas rivales. Hace 34 años nos reuníamos un grupo de mujeres para leer nuestros poemas. Allí podía entrar la gente; poco a poco fueron llegando hombres: poetas, periodistas, etc. El resultado fue todo un éxito. De todas las que participábamos solamente Carmen Conde y Gloria Fuertes son conocidas. ¡Fíjate qué pena! ¡Cuántos son los llamados y qué pocos los escogidos! Pero hay que seguir luchando y escribiendo para llegar.


E.: ¿Qué odia en la poesía?

G.F.: Puede ser cuando no es poesía para nadie más que para el autor, cuando no se entiende, cuando no te emociona, cuando no ves claro, cuando es una palabra tras otra, bellas a lo mejor, pero que cuando entiendes algo, lo desentiendes en el reglón siguiente, no hay ilación. No me gusta la poesía cuando no es poesía.


E.: ¿Qué otras cosas le gusta hacer?

G.F.: Leer, pero de verdad; leer y hablar con la gente. Comprendo el rock duro, pero no me gustan las discotecas, me vuelven loca… ¿Esta entrevista es para la revista que hacéis en el instituto al mes?

E.: No, cuando cae…

Tras esta agradable conversación, dejamos a Gloria entre sus cuartillas, en un atardecer entre rojos y azules…


· Entrevista publicada en marzo de 1984 en la revista “Hojas”, publicación trimestral del Instituto Nacional de Bachillerato Santa Teresa de Jesús, de Madrid.


Autoras: Isabel Tejerizo y Laura Gómez Recas.

18 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Interesantísimo documento, Rosario. Enhorabuena, Laura. También yo recuerdo aquella casa de Gloria Fuertes en la que estuve un día lejano del mes de mayo, allá por el año 81. Aquel día, en la Ciudad Residencial Santo Domingo (en Algete), se presentaba un libro mío, consecuencia de un premio que había obtenido el año anterior, en cuyo jurado estuvieron, entre otros, Gloria Fuertes y Gabriel Celaya.

Fui a su casa, junto con el organizador del premio, para recogerla para la cena. Pero aquel día Gloria Fuertes andaba aquejada de un problema de trigémino que le impedió acudir al acto programado.

Recuerdo perfectamente la casa, y esa mesa camilla que se menciona. Por supuesto, que no era el mejor día para visitarla, pero estuvo amable con nosotros, disculpó su ausencia, y yo, en el tiempo que estuve entre aquellas paredes, también respiré el ambiente un poco mágico que provenía de libros y un cierto desorden.

Después de los años, había olvidado casi aquella visita, pero hoy, esta entrevista, ha puesto de nuevo en marcha mi memoria. Gracias a las dos.

Un abrazo a ambas.

Antonio

Rosario Alonso dijo...

Antonio qué grata sorpresa, ¡¡¡también visitaste la casa de Gloria Fuertes y encima ella formó parte del jurado del premio que ganaste.!!! Me están gustando estas visitas vuestras con el encuentro histórico de la famosa mesa camilla que ya es todo un símbolo.
Laura Gómez Recas ha sido tan amble de permitirme publicar la entrevista que realizó durante su época de instituto y que como dices es un interesantísimo documento. Me alegra haberte rescatado los recuerdos, sin duda entrañables.

Gracias por contarnos tu experiencia.

Un abrazo

Poseidón dijo...

Hola ROSARIO,

pase por aqui para visitarte..
me gusto la definición de la poesía por Gloria Fuertes :

E.: ¿Cómo definiría la poesía?

G.F.: Si lo digo en serio, diría que es un estilo literario, quizás el más delicado, el más fino, porque el escritor, en este caso el poeta, tiene que decir lo más con lo menos. La poesía es un género literario muy difícil, pues cualquier escritor puede escribir una novela, incluso una obra de teatro, pero si ese buen escritor no es poeta, como, por ejemplo, Camilo José Cela, no puede escribir poemas. Esto es un don, no hay ni que presumir ni nada, ni es difícil ni es fácil. Cuando tienes la sangre o los genes para poder escribir poemas, pues los escribes…,

Un beso y feliz dia!

Laura Gómez Recas dijo...

En primer lugar, gracias, Rosario, por publicar la entrevista. Estaba guardada entre las páginas de la revista que con tanta ilusión confeccionábamos en el instituto. Un proyecto que se debía a un insigne hijo de Trillo, Agapito Pérez Bodega, director del centro en aquellos años, profesor de latín, de los buenos, o más, de los inolvidables. Porque un buen profesor es tanto como un buen padre. Le dejo aquí mi homenaje porque, pese a su juventud, hace nueve años que nos abandonó. Seguro que anda enseñando a algún angelote cómo se traduce a Cicerón.

Antonio, me ha fascinado esto que cuentas. El mundo es un pañuelo. Todos estamos, al fin, unidos por una red de relaciones que ignoramos casi siempre. Me ha encantado eso del ambiente de su casa. Es verdad. Yo respiraba un aire especial allí.

Os dejo un beso para cada uno y mi agradecimiento.

Laura

juan carlos gómez rodríguez dijo...

que idea más sugestiva la de que Dios es un paisaje sin niebla entre rojos y azules.
Lo comparto plenamente

Rosario Alonso dijo...

Poseidón gracias por tu paso. Esa definición también me gusta.

Un abrazo

Rosario Alonso dijo...

Laura reitero las gracias, esta entrevista tiene mucho valor, me siento honrada por permitirme publicarla.

Al final ya verás, todo el mundo habrá visitado su casa menos yo jejeje sí, son cosas de la exageración andaluza :-)

Un beso enorme

Rosario Alonso dijo...

Juan Carlos, veo que también te gustó la entrevista. Los comentarios de Gloria Fuertes son muy originales. Me alegra que te gustara.

Un abrazo

Francisco José Segovia Ramos dijo...

Gloria Fuertes era mucho más que una escritora para niños. Su poesía, con el tiempo, va ganando más fuerza.

La entrevista, muy interesante y esclarecedora.

Besos

Rosario Alonso dijo...

Sí Paco coincido contigo.

Gracias por venir

Un besazoooooooo

MiLaGroS dijo...

Una delicia de entrevista. Me encantaba Gloria Fuertes como persona y me encantan sus poemas. Estoy completmente de acuerdo en lo que dice y es francamentegenial. Gracias por compartirlo. un abrazo. milagros

Rosario Alonso dijo...

Milagros gracias a tí por venir. Si nos gusta la entrevista imáginate a Laura Gómez Recas, tan jovencilla por aquel entonces con su grabadora, bebiéndose el refresco, sentada al abrigo de la mesa camilla (que es mundialmente conocida) y preguntandole cosas. Es una escena entrañable.

Un besazo Milagros

Luisa Arellano dijo...

Esto si que es todo un lujazo.

Y como los extremeños también somos un tanto exagerados, voy a consolarte diciendo que todo el mundo ha estado en esa mesa camilla, menos tú y yo :( ya no estás sola con tu pena.

Felicito a Laura y la envidio ¡de qué manera! Por haber estado con esa poeta mágica, en su casa, haberle podido preguntar y haber oído de su boca estas declaraciones llenas de sensatez y verdad.

Gracias, Rosa, por haber permitido que la disfrutemos.

Rosario Alonso dijo...

Luisa gracias por tus palabras, me alegra saber que no soy la única que no tuvo un encuentro histórico con la mesa camilla jejeje
Eres un sol

Un besazo

Anónimo dijo...

Hola laura ,soy el hijo de Agapito Perez y te agradezco las palabras que le dedicaste en tu comentario( el que leì casualmente)efectivamente dicen que era un buen profesor ,aunque nunca le tuve apesar de estudiar en el Sta Teresa, y sin duda mejor padre,por eso se agradecen tus palabras sinceramente.

Rosario Alonso dijo...

Hola Anónimo. Es un placer saludarte.

Por si no lo sabes el blog de laura Gomez Recas "Hortus Liber" está en esta url. Te gustará.
http://lauragomezrecas.blogspot.com

Un abrazo

Lunska Nicori dijo...

Guauuuuu! Esto es una joya.
Gracias, Rosario. Un detallazo y un trabajo de recolección sin precio.
Para que luego digan los diseñadores que lo más horrible que puede haber en una casa es una mesa camilla...
Pues yo, este año, me la he puesto,y soy infinitamente más feliz, ja,ja, ja.

Me ha encantado.
Besos

Caminante dijo...

Aterrizo aquí viniendo de casa de Laura, la coautora, llevada de su enlace a la entrevista que tú has publicado.
Soy ¿algo? petarda. Leo todo, todo y encuentro los errores/erratas.
En este caso:

- No es que no quiera, es no sé dónde me van a meter. Tengo el estilo de Gloria Fuertes.

¿es no sé? ¡es que no sé!
...
G.F.: Pudiera ser… Me entristece y me apena. Que se mueras un ser

¿Que se mueras? ¡Que se muera!

Sólo han sido dos, no te alarmes en demasía. Cuando me releo también me las encuentro.
Con tu permiso?, y el de Laura? la copio para republicarla en mi blog en un tiempo no lejano, enlazándola aquí.
Gracias a ambas, sea cual fuere la respuesta: PAQUITA