Flores en julio








Vuelvo a parar el día
para  vivirme un poco en tu recuerdo
y recoger del aire, como entonces,
todo el amor que se quedó conmigo.


Vuelvo a otro julio
pidiéndole al poema que despierte
desde el coma inducido al que lo he relegado.
No quise abandonar sus estrofas mojadas
ni sentir mis palabras exentas de sus gotas
pues sin lluvia se fueron secando algunos nombres
y otros se trasforman en cactus de cemento.


Pero así es la vida
y aunque nunca lo supe
seguramente  en sueños maldije  a cierta gente
manteniendo al poema a salvo de la ira
-un exorcismo íntimo que me trajo la calma-
y ahora miro al mundo con los ojos antiguos,
con  aquella emoción de las cosas pequeñas
que compartí contigo.


Te recuerdo
y el corazón  quiere llover letras hermosas.


Sigue intacto tu rastro.


Hoy, solamente hoy, rompo el silencio
con  mi dolor antiguo y la misma costumbre
de escribirte un poema
coronando de flores rincones de la casa.



Rosario Alonso

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