Enero tiene un halo de tiempo renacido
de cambio, de promesas,
de rupturas con todo lo que araña.
Pero el día es iluso
y simula un calor que no calienta
bajo el frío de siempre que recorre las dudas,
o se envuelve en mi falda con alguna alegría
que revuela en mis sombras.
No es el tiempo, soy yo
quién se encarama a ratos
buscando en los balcones la cara del asombro.
Enero sigue igual que algún diciembre
aunque inventen mis ojos una nueva mirada
profunda como un pozo
que te cubra los huesos
o alimente tu boca con el pan de mis noches.
Soy yo la que fabrico mis oasis
en los suelos urbanos
mientras enero duerme.
de cambio, de promesas,
de rupturas con todo lo que araña.
Pero el día es iluso
y simula un calor que no calienta
bajo el frío de siempre que recorre las dudas,
o se envuelve en mi falda con alguna alegría
que revuela en mis sombras.
No es el tiempo, soy yo
quién se encarama a ratos
buscando en los balcones la cara del asombro.
Enero sigue igual que algún diciembre
aunque inventen mis ojos una nueva mirada
profunda como un pozo
que te cubra los huesos
o alimente tu boca con el pan de mis noches.
Soy yo la que fabrico mis oasis
en los suelos urbanos
mientras enero duerme.
Rosario Alonso







































