Visita de Oliverio Girondo


VISITA


No estoy.

No la conozco.

No quiero conocerla.

Me repugna lo hueco,

la afición al misterio,

el culto a la ceniza,

a cuanto se disgrega.

Jamás he mantenido contacto con lo inerte.

Si de algo he renegado es de la indiferencia.

No aspiro a transmutarme,

ni me tienta el reposo.

Todavía me intrigan el absurdo, la gracia.

No estoy para lo inmóvil,

para lo inhabitado.



Cuando venga a buscarme,

díganle:
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"se ha mudado".



Oliverio Girondo

Los nadies ( de Eduardo Galeano)

Eduardo Galeano
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LOS NADIES
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de Eduardo Galeano

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.




MASA ( de César Vallejo)

César Vallejo, poeta peruano

MASA

Al fin de la batalla,
y muerto ya el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
"No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate, hermano!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...


César Vallejo
Del libro “España, aparta de mí este cáliz” (1937)


Hasta siempre Mario Benedetti




Hasta siempre Mario Benedetti



Ha fallecido Mario Benedetti a los 88 años Ahora no sé que decir y como la noticia me ha pillado por sorpresa me uno, nos unimos, a las palabras de Eduardo Galeano que dijo a los periodistas refiriéndose al poeta “El dolor se dice callando”

Hasta siempre amigo poeta, nos quedamos con tus versos, con tu nobleza, con tu enorme calidad humana, con tu sencillez.


Traigo un vídeo de un poema de Benedetti a modo de homenaje

Haiku y Haiga

Retrato de Matsuo Basho realizado por el artista Yokoi Kinkoku
en 1820.
La caligrafía relata uno de los poemas haiku más famosos de Basho.
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Un viejo estanque
salta una rana ¡zas!
chapaleteo.
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( Matsuo Basho )
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El HAIKU Y LA HAIGA
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HAIKU
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El Haiku es un poema de origen japonés que se remonta al siglo XVI. Se compone de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, sin rima, ni título, ni metáforas, ni signos de puntuación.
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El haiku debe indicar un momento, una sensación, una impresión, o un hecho específico de la naturaleza. Es casi como una foto instantánea.
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Basho, que es considerado el padre del género lo definía así: "Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento".
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Se podría pensar, a priori, que el haiku es un poema incompleto, pero no es así. La pretensión del poeta es la de ofrecer pinceladas de lo que observó, reflejando fielmente la realidad. No se usan metáforas para que lo escrito sea como una fotografía de lo narrado.
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HAIGA
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Para acompañar al haiku, los poetas realizan una pintura, generalmente sin demasiada perfección, que sigue la líinea de sencillez adoptada por el haiku a esta pintura se la llama haiga.
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Llamado poema-pintura existe casi desde la aparición del haiku. Matsuo Basho fue el primer poeta en adoptar esta forma pictórica del haiku.
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Matsuo Basho vivió entre 1644 y 1694. Sus pinturas modestas no intentan impresionar con valores técnico o colores brillantes. Sus pinturas fijaron el tono que la mayoría de haigas debía seguir.
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Un poeta importante era Yosa Buson que era principalmente pintor. Algunas de sus pinturas van más allá de la simplicidad y de la modestia establecidas por Basho. Esto condujo a dos consecuencias:
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1º)- El haiga se convirtió en una forma de arte que fue gozado por un público más numeroso que antes.
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2º)- El haiga se convirtió en un género que podrían practicar los artistas profesionales, aunque no fueran poetas. Sin embargo, los Haijin (que significa poetas del haiku) continuaron agregando imágenes a sus poemas.
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Haiga de Inoue-Shiro ( 1741-1812)


Matzumura Goshun ( 1752-1811)


Miura Chora (1729-1780)


Yosa Buson (1716-1784)


Sengai Gibon ( 1750- 1837)



Yosa Buson (1716-1784)


Utamaro (1801)



Os traigo música tradicional japonesa. Atención, no os perdáis “la púa” de la ¿guitarra?
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Tiendo mi cuerpo (de Antonio Gamoneda)




Tiendo mi cuerpo...

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Tiendo mi cuerpo sobre las maderas agrietadas por las lágrimas, huelo la linaza y la sombra.
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Ah la morfina en mi corazón: duermo con los ojos abiertos ante un territorio blanco abandonado por las palabras.


Antonio Gamoneda
(De su poemario " El libro del frío")

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Enlace al poema donde lo podéis escuchar recitado por su autor

Poema en audio: Tiendo mi cuerpo... de Antonio Gamoneda por Antonio Gamoneda

Catillos de arena (por Gioconda Belli)




ESCULTURAS DE ARENA


Otra muestra de arte efímero son las esculturas de arena realizadas en las playas que cuentan como materia prima tan sólo agua y arena. Las hay fabulosas. y es una lástima que duren tan poco. Al menos la fotografía permite atraparlas sin que se desmoronen.


La más conocida de estas esculturas es el castillo de arena. Gioconda Belli tiene un poema que se titula precisamente “Castillos de arena” Os lo pongo y una muestra de esta peculiar forma de arte.





Castillos de arena

Por Gioconda Belli


¿Por qué no me dijiste que estabas construyendo
ese castillo de arena?
Hubiera sido tan hermoso
poder entrar por su pequeña puerta,
recorrer sus salados corredores,
esperarte en los cuadros de conchas,
hablándote desde el balcón
con la boca llena de espuma blanca y transparente
como mis palabras,
esas palabras livianas que te digo,
que no tienen más que el peso
del aire entre mis dientes.
Es tan hermoso contemplar el mar.
Hubiera sido tan hermoso el mar
desde nuestro castillo de arena,
relamiendo el tiempo
con la ternura
honda y profunda del agua,
divagando sobre las historias que nos contaban
cuando, niños, éramos un solo poro
abierto a la naturaleza.
Ahora el agua se ha llevado tu castillo de arena
en la marea alta.
Se ha llevado las torres,
los fosos,
la puertecita por donde hubiéramos pasado
en la marea baja,
cuando la realidad está lejos
y hay castillos de arena
sobre la playa…





Donde comienzas tú (de Julia de Burgos)

Julia de Burgos



DONDE COMIENZAS TÚ
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Soy ola de abandono,
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños y de alas.
Tú danzas por el agua redonda de mis ojos
con la canción más fresca colgando de tus labios.
¡No la sueltes, que el viento todavía azota fuerte
por mis brazos mojados,
y no quiero perderte ni en la sílaba!


Yo fui un día la gaviota más ave de tu vida.
(Mis pasos fueron siempre enigma de los pájaros)
Yo fui un día la más honda de tus edades íntimas.
(El universo entero cruzaba por mis manos)
¡Oh día de sueño y ola!
Nuestras dos juventudes hacia el viento estallaron.
Y pasó la mañana,
y pasó la agonía de la tarde muriéndose en el fondo de un lirio
y pasó la alba noche resbalando en los astros,
exhibiéndose en pétalos
y pasó mi letargo...
Recuerdo que al mirarme con la voz derrotada,
las dos manos del cielo me cerraron los párpados.


Fue tan sólo una ráfaga,una ráfaga húmeda que cortó mi sonrisa
y me izó en los crepúsculos entre caras de espanto.
Tú nadabas mis olas retardadas e inútiles,
y por poco me parto de dolor esperando...
Pero llegaste, fértil,
más intacto y más blanco.
Y me llevaste, épico,
venciéndote en ti mismo los caminos cerrados.


Hoy anda mi caricia
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños con mañana.
Soy ola de abandono,
y tus playas ya saltan certeras, por mis lágrimas.
¡Amante, la ternura desgaja mis sentidos...
yo misma soy un sueño remando por tus aguas!


Julia de Burgos (Puerto Rico 1914-1953)



Otro poema de Julia de Burgos declamado por Marilyn Pupo

Laura Gomez Recas: Entrevista a Gloria Fuertes

Gloria Fuertes


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RECORDANDO A GLORIA FUERTES
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CON LAURA GÓMEZ RECAS


Hoy os traigo algo insólito, una experiencia de esas que queda grabada para siempre en el corazón y en la memoria y que cobra más valor con el paso de los años. Sé que os va a fascinar tanto como a mí. Os cuento.

Sabía que nuestra amiga y periodista Laura Gómez Recas había realizado una entrevista entrañable en sus años de instituto. Corría el año 1984 y ella que ya tenía claro que quería dedicarse al periodismo, como así sucedió, se presentó junto con Isabel Tejerizo, una cita concertada, muchos nervios, buenas dosis de ilusión y un pequeño reproductor de audio en la casa de Gloria Fuertes.

La entrevista se hizo para la revista “Hojas” que por aquel entonces publicaba trimestralmente el Instituto Nacional de Bachillerato Santa Teresa de Jesús, de Madrid, donde estudiaban las dos chicas.

La misma Laura Gómez Recas recordando la experiencia nos comenta :
“Era más seria de lo que yo imaginaba antes de conocerla.
Era especial y tenía una casa especial. Un pequeño apartamento lleno de libros y cosas, con una mesa camilla en un rinconcito acogedor que se me clavó en la memoria. La entrevistamos en el sofá y nos ofreció una bebida.
Recuerdo con detalle cada minuto de aquel encuentro, pero lo curioso es que de lo que aconteció aquel día una vez salimos de su casa y cerró la puerta, no recuerdo nada, absolutamente nada.
Creo que me quedé dentro con ella. Quería contagiarme, quería ser escritora como ella, poder comunicarme con el mundo a través de mis palabras impresas porque siempre he sabido que eso es lo que mejor sé hacer. “


Laura Gómez Recas, muchísimas gracias por permitirnos disfrutar de esta entrevista tan bien llevada, de una mujer, poeta entre poetas, a la que yo personalmente admiro. Su recuerdo sigue vivo y latiendo entre sus versos. Gracias amiga.



ENTREVISTA CON
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GLORIA FUERTES
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Un mundo de paisajes poéticos entre desorden, recuerdos y páginas viejas y leídas, que pulula en un pequeño apartamento de la calle Alberto Alcocer. Y allí, alzándose en este mundo viejo y nuevo a la vez, una persona que se niega a ser poetisa y declara a gritos ser poeta: Gloria Fuertes.

E.: Usted, como ha dicho en alguna ocasión, empezó a escribir a los quince años, ¿qué fue lo primero que escribió?

G.F.: Lo primero que escribí fueron poemas, y el tema, claro, era el amor. Cuando descubrí que era posible querer a alguien que no es de tu familia, eso me produjo tal emoción que el ser poeta que ya tenía dormido, por aquel amor, me hizo escribir los primeros poemas. Así empecé, y luego, rápidamente, cuando acabó la Guerra Civil, comencé a ser escritora, aunque casi por casualidad, pues me dio por escribir cuentos para entretenerme del hambre o de la tristeza. Como estaba recién acabada la horrible guerra, escribía cuentos de risa, creaba personajes, y como no tenía empleo llevé unos cuentos a un tebeo llamado “Maravillas”. Llevaba el mismo miedo que podríais llevar vosotras, y me dijeron el típico “¡vuelva mañana!”. Volví y me dijeron que si quería ser redactora. No tenía ni idea de lo que era esa palabra. Entré allí y me daban un sueldecito. Así comencé a escribir.



E.: Es de suponer que las lecturas de diversos autores influyeron en su poesía, ¿quiénes fueron?

G.F.: Puedo decir que esta pregunta no es válida en mi caso. NO tuve ninguna influencia ni creo que la tenga, según los críticos y según yo. Cuando empecé a escribir mi primer libro, “Isla ignorada”, no tenía influencia de nadie. Había leído muy poco en comparación con lo que he leído después. ¿Quiénes eran estos escritores? Bécquer, Rubén Darío (el padre de la poesía moderna); pero yo no tenía influencias, yo escribía poesía porque tenía ese don, porque me era fácil, aunque no sé si es bueno o es malo.


E.: ¿Se considera, entonces, innovadora?

G.F.: Hace feo que lo diga, pero según un crítico se puede hablar de poesía antes de Gloria Fuertes y después de Gloria Fuertes. No me saben encasillar.


E.: ¿No se encasillaría usted en ningún grupo?

G.F.: No. Yo tengo un poema en no sé qué libro que dice así: “NO me catalogues…, no me catadiñes”. No es que no quiera, es no sé dónde me van a meter. Tengo el estilo de Gloria Fuertes.


E.: ¿Cómo definiría la poesía?

G.F.: Si lo digo en serio, diría que es un estilo literario, quizás el más delicado, el más fino, porque el escritor, en este caso el poeta, tiene que decir lo más con lo menos. La poesía es un género literario muy difícil, pues cualquier escritor puede escribir una novela, incluso una obra de teatro, pero si ese buen escritor no es poeta, como, por ejemplo, Camilo José Cela, no puede escribir poemas. Esto es un don, no hay ni que presumir ni nada, ni es difícil ni es fácil. Cuando tienes la sangre o los genes para poder escribir poemas, pues los escribes…, por eso yo no me pongo laureles.


E.: Una vez dijo usted en un poema que no le gusta que le llamen poetisa, ¿es cierto?

G.F.: Bueno, a mis años ya me da casi igual, pero es que llamarme poetisa parece cosas de risa y muy cursilindo. Una persona que hace versos y que escribe poesías es un poeta. Entonces el hombre debía de ser “poeto”. Si a mí me llaman poetisa, a todos los poetas vivos yo les llamo “poetisos”. En cambio, hay personas que no van a ningún lado con su poesía y les encanta llamarse poetisas. Pues bien, tienen libertad para llamarse así, igual que yo la tengo para que me llamen poeta.


E.: La guerra civil siempre ha supuesto una línea divisoria en la producción de cualquier poeta español contemporáneo: ¿en qué medida influyó en la suya?

G.F.: Aparecen algunos poemas, que suelen ser autobiográficos y, desde luego, contra la guerra. En efecto, influyó mucho en mí. Casi siempre digo que lo único bueno que me dio la guerra civil fue que me hizo pacifista y me dejo un poco de metralla en el muslo.


E.: Otro tema frecuente es la muerte, pero tratada de una forma natural, sin miedo…

G.F.: Sí, la trato de tú. La muerte no me asusta, lo único que me asusta es el dolor físico o el dolor psíquico.


E.: ¿La muerte de los demás le asusta más que la suya propia?

G.F.: Pudiera ser… Me entristece y me apena. Que se mueras un ser querido no te asusta, te da un dolor tan fuerte que puedes ir detrás de él. Lo que sí me asusta es abrir el periódico y ver que muchos hombres están matándose en vez de amándose los unos a los otros, que es un “slogan” muy bonito de hacer veinte siglos.

E.: A propósito de esto, hay que señalar las alusiones constantes a Dios. ¿es tratado como una esperanza?

G.F.: No es una esperanza, es un realidad para las personas que tenemos la gran suerte de tener fe. Yo lo siento. A lo mejor no lo comprendo del todo, pero lo siento y eso ya es mucho.


E.: ¿Usted nunca se ha planteado esa duda?

G.F.: No, en absoluto. Tengo un poema en el que digo que para mí Dios está claro, es un paisaje al atardecer entre rojos y azules.


E.: La denuncia social es muy clara también en sus poemas.

G.F.: Sí, naturalmente. Incluso cuando escribí esto en pleno franquismo fui muy valiente, pues para mí Dios estaba muy claro entre tanta duda. Os digo, sobre todo a la juventud, que sois mis preferidos, que Dios es un paisaje, sin niebla, entre rojos y azules en un atardecer. Ahí está el mensaje, introducido en el paisaje; esa es la maña del poeta al decir en una metáfora lo que no puedes decir directamente.


E.: Todos estos temas no son tratados con amargura, sino que están impregnados de cierto humor: ¿qué clase de humor es ése?

G.F.: Sí, es muy difícil, por eso estoy un poco contenta con ello; porque dentro de mi poesía, aunque sean temas muy serios, nunca falta humor.


E.: ¿Cómo es utilizado?

G.F.: Como atracción para que lean el poema, yo creo; para no poner más negro el cuadro… A lo mejor para no entristecerme yo y para no entristecer al lector con un tema muy serio o dramático.

E.: El amor siempre está presente en su poesía.

G.F.: El amor está en todo. Yo creo que en todos mis cientos o miles de poemas está, latiendo, el amor.


E.: ¿Nunca ha perdido la esperanza?

G.F.: No, no, la esperanza nunca se pierde. Todo el mundo espera algo. Hay que tener ilusión. Como dicen en los pueblos, es lo último que se pierde. Yo tengo fe y esperanza, lo que no quisiera tener es caridad. Cuando usamos la caridad es porque no hay justicia. Así, yo diría: “Fe, esperanza y justicia”.


E.: Referente a la literatura infantil, a los niños…

G.F.: Eso ya es más complicado, yo no trato a los niños como tontos, sino como muy inteligentes. Lo único que intento es que se lo pasen bien, que les gusten los libros.


E.: ¿Es más difícil escribir la poesía para adultos que para niños?

G.F.: No, cuando escribo para niños tengo que estar silenciosa, contenta, tranquila, sin ningún dolor físico, se me tienen que ocurrir cosas graciosas como el cisne que era “desgraciao”…


E.: ¿Qué piensa usted de la poesía actual? ¿No cree que la gente lee ahora menos poesía?

G.F.: Creo que es verdad. Al que le gusta la poesía, sobre todo si está estudiando COU o en la universidad, es una minoría. De todas maneras, aunque la juventud lee poca poesía, lee más que antes. Lo dicen los mismos editores, que son los que saben lo que se vende.


E.: ¿Cuál era la situación en la postguerra en cuanto a la literatura? ¿Había muchas mujeres que escribían?

G.F.: No, pero en el país de los ciegos el tuerto es el rey, y la tuerta era yo (tan sólo escribía en esos momentos Carmen Conde). Yo entonces recitaba mucho en reuniones, universidades, casas regionales, tabernas…, y así era muy conocida. Porque yo era un poeta muy medieval, iba por los pueblos diciendo mi poesía. La pregunta está bien: en la postguerra no tenía muchas rivales. Hace 34 años nos reuníamos un grupo de mujeres para leer nuestros poemas. Allí podía entrar la gente; poco a poco fueron llegando hombres: poetas, periodistas, etc. El resultado fue todo un éxito. De todas las que participábamos solamente Carmen Conde y Gloria Fuertes son conocidas. ¡Fíjate qué pena! ¡Cuántos son los llamados y qué pocos los escogidos! Pero hay que seguir luchando y escribiendo para llegar.


E.: ¿Qué odia en la poesía?

G.F.: Puede ser cuando no es poesía para nadie más que para el autor, cuando no se entiende, cuando no te emociona, cuando no ves claro, cuando es una palabra tras otra, bellas a lo mejor, pero que cuando entiendes algo, lo desentiendes en el reglón siguiente, no hay ilación. No me gusta la poesía cuando no es poesía.


E.: ¿Qué otras cosas le gusta hacer?

G.F.: Leer, pero de verdad; leer y hablar con la gente. Comprendo el rock duro, pero no me gustan las discotecas, me vuelven loca… ¿Esta entrevista es para la revista que hacéis en el instituto al mes?

E.: No, cuando cae…

Tras esta agradable conversación, dejamos a Gloria entre sus cuartillas, en un atardecer entre rojos y azules…


· Entrevista publicada en marzo de 1984 en la revista “Hojas”, publicación trimestral del Instituto Nacional de Bachillerato Santa Teresa de Jesús, de Madrid.


Autoras: Isabel Tejerizo y Laura Gómez Recas.

Nocturno (de Oliverio Girondo)

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NOCTURNO
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Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.
Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.
Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.
Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.


¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,
y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?

Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras,
y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,
como si se asfixiaran dentro de las paredes.


A veces se piensa,
al dar vuelta la llave de la electricidad,
en el espanto que sentirán las sombras,
y quisiéramos avisarles
para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.


Y a veces las cruces de los postes telefónicos,
sobre las azoteas,
tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.


Noches en las que desearíamos
que nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprende
que no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme.


Oliverio Girondo

Fragmento de "El lado oscuro del corazón"






Poesía en la imagen


Hoy vuelvo a traer un fragmento de “El lado oscuro del corazón”, película argentina de 1992 dirigida por Eliseo Subiela. Y aunque en ella aparecen poemas de Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girando, hoy la poesía está en la imagen. Me recuerda al poema, salvando las distancias, “eso era amor” de Ángel González. La estética de la película me fascina.

La canción de fondo y originaria del film es de “Los Panchos” y se titula “algo contigo”. Sí, ya sé, parece ñoña pero queda divina.



Sueño Circular (de André Cruchaga)





SUEÑO CIRCULAR

A Rosario Alonso,
realidad entera de la poesía.

La bala en el trípode apuntando a los alelíes.
Francotiradores de aviesa mirada muerden
el horizonte —rasgan las pupilas de los relojes,
abren los cuerpos sin hablar, al crepúsculo.
—Existe el Evangelio pero no sirve para las batallas:
ni en los cónclaves nutre las conciencias,
aprendices de un diálogo con más falos que días
sin pecado, con más escorpiones que larvas
para alimentar en los días de vacas flacas.
He vivido habitando la tumba de las moscas, entre
seducciones y ciertos aforismos que en nada han cambiado
las pústulas de las alcantarillas o la infamia en la sangre.
Después de todo no sé si se pueda restaurar la vida
con escapularios de sotanas raídas, restaurar la sangre
desafiando a los ordenadores o al mismo verdugo
que se tornó animal —animal de muerte. Lobo de almas.
Nada hay frente a estos ojos: salvo en frío y el sonido
vago de la noche susurrando sin palabras al oído.
Nada hay en las aldabas, en las viseras, en las uñas:
salvo calles absurdas sin espejos, niebla y sed y miedo
y otra vez calles sin lunas plenas en las pupilas.
No hay manera de saberse vivo, sino en la proximidad
de la muerte —cuando la tiza de la memoria escribe ansias,
y el minuto llaga en la asfixia hasta cegar el portento.
No hay manera de estar aquí sin socavar el aliento:
—las aguas rompen los pétalos en ráfagas; la memoria
—sorbo de quinina—, en fuerza funeraria del tercer mundo.
La herida en el costado me empuja hacia un nudo
de sobresaltos, hacia una cárcel donde no hay arco iris.
Después de todo, estos son los sueños que besan
el invierno de mi letargo, —la espuma crucial de mis ahogos,
el zumbido ciego, no inmune, del alba…
La oscuridad se ha vuelto un eterno papiro en mis poros.
Eterno y cierto —sumo y obseso aprendizaje, tinta
sobre piedra, posesa desnudez del cuerpo que a ratos
se encrespa en las manos como un gato entre cardos.
El horizonte se ha vuelto una frontera con paredes:
la ficción, ahora, puede convertirse en paraguas;
la cruz en desclavado aliento, en ventana de cierzo,
en un solo aliento donde la saliva deje de ser martillo;
en un solo murmullo donde el trino sea la aldaba que abra
como en el mar de antaño, las aguas claras del destino.
El sueño es como el pan cuando se reparte sin amenazas.
La cama es sueño cuando las almohadas aletean
en esa fragua insospechada de las crepitaciones.
La vida es vida, simplemente, cuando una hogaza de paz,
disuelve, sin sangrar, cualquier escombro…


Barataria, 29.III.2009


André Cruchaga

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( Muchísimas gracias André, todo un lujo)

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Versión traducida al catalán por Pere Bessó i González

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SOMNI CIRCULAR


A Rosario Alonso,
realitat entera de la poesia.

La bala al trípode apuntant les violes.
Franctiradors de malèvola mirada mosseguen
L’horitzó —esgarripen les nines dels rellotges,
Obrin els cossos sense parlar, al crepuscle.
—Hi ha l’Evangeli però no serveix per a les batalles:
Ni en los conclaves nodreix les consciències,
Aprenents d’un diàleg amb més fal·lus que dies
Sense pecat, amb més escorpions que larves
Per a alimentar en els dies de vaques flaques.
He viscut habitant la tomba de les mosques, entre
Seduccions i certs aforismes que en res no han canviat
Les pústules dels albellons o la infàmia en la sang.
Després de tot no sé si es podrà restaurar la vida
Amb escapularis de sotanes ragudes, restaurar la sang
Desafiant els ordenadors o al mateix botxí
Que es tornà animal —animal de mort. Llop d’ànimes.
Res no hi ha davant d’aquests ulls: llevat del fred i el so
Vague de la nit mormolant sense paraules a l’oïda.
Res no hi ha a les baldes, a les viseres, a les ungles:
Lllevat de carrers absurds sense espills, boira i set i por
I una altra volta carrers sense llunes redones a les nines.
No hi ha manera de saber-se viu, sinó a les rodalies
De la mort —quan el guix de la memòria escriu ànsies,
I el minut plaga en l’asfíxia fins a cegar el portent.
No hi ha manera de restar ací sense soscavar l’alé:
—Les aigües trenquen els pètals en ràfegues; la memòria
—Glop de quinina—, en força funerària del tercer món.
La ferida al costat m’empenta cap a un nus
De sobresurt, cap a una càrcer on no hi ha arc del cel.
Després de tot, aquests són els somnis que besen
L’hivern de la meua letargia, —l’espuma crucial dels meus ofegaments,
El zumzeig cec, no immune, de l’alba…
La foscor s’ha tornat un papir etern als meus porus.
Etern i cert —Summe i obsés aprenentatge, tinta
Sobre pedra, possessa nuesa del cos que a estones
S’encrespa en les mans com un gat entre cards.
L’horitzó s’ha tornat una frontera amb parets:
La ficció, ara, pot convertir-se en paraigües;
La creu en desclavat alé, en finestra de cerç,
En únic alé on la saliva deixe de ser martell;
En únic xiuxiueig on el refilet siga la balda que descloga
Com en el mar d’antany, les aigües clares del destí.
El somni és com el pa quan es reparteix sense amenaces.
El llit és somni quan els coixins s’aletegen
En aqueixa farga insospitada de les crepitacions.
La vida és vida, simplement, quan una fogassa de pau,
Dissol, sense sagnar, qualsevol enruna…


Barataria, 29.III.2009


Traducción: Pere Bessó i González

La Alhambra y sus poemas








LA ALHAMBRA Y SUS POEMAS



Yo crecí con la creencia de que la Alhambra era el libro de poemas más lujoso del mundo. Se decía que sus paredes estaban plagadas de poemas escritos por 3 poetas de la corte Ibn al-Yayyab (1274-1349), Ibn al-Jatib (1313-1375) e Ibn Zamrak (1333-1393). El último es el más conocido y el único de los tres que vio la Alhambra terminada.




Me llenaba de satisfación saber que las paredes de este inmenso Palacio Nazarí estaban esculpidas con diferentes tipos de letras; sobre todo cursivas y cúficas, para albergar poemas. La decoración de todo el entramado arquitectónico añadía a la Alhambra un lirismo muy particular, que tuve ocasión de experimentar, no hace mucho, en una visita nocturna a la Alhambra





Sin embargo un estudio reciente del CSIC desvela que los textos Coránicos apenas superan el 4%, y los poemas apenas sobrepasan el 2%.

De todas formas poemas haberlos haylos, no tantos como creíamos, pero eso sí, siguen perteneciendo al libro más lujoso que jamás se haya editado.




La Alhambra en sí es pura poesía y embrujo.

Para saber más:
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=487067

Me encontré en Youtube este vídeo de la Alhambra, que lo disfrutéis

Nocturno de vida y muerte (Jorge Debravo)







NOCTURNO DE VIDA Y MUERTE


A veces -en la noche- extiende uno la mano
y se la moja toda
como si las estrellas cayeran hechas agua.



Busca uno la luna con ojos asustados
y solo encuentra el hueco
donde una vez estuvo desnudamente blanca.


Entonces - si uno acerca el oído a la sombra
-oye largos quejidos como de niños muertos,
como de dulces novias sangrando sin motivo,
como de ángeles tímidos que estuvieran gimiendo.


Si estira uno los ojos en medio de la noche,
ve rostros desolados, manos encallecidas,
brazos de arcilla seca, enfermos retorciéndose,
gentes pobres aullando de abandono,
injusticias rugiendo como grandes panteras...


Y ve también lujosas residencias,
y hombres millonarios durmiendo francamente,
mujeres millonarias barajando los naipes,
sacerdotes contando monedas egoístas,
políticos sudando discursos de alegría,
comerciantes soñando con chequeras, etcétera,
como si todo fuera de miel sobre la tierra.


Es entonces que a uno le sangran las pupilas,
le protesta el amor como anciano colérico,
y sueña con granadas y cristos vengadores,
y ve ríos de guerra desbordarse de cólera,
arrasar los palacios, despedazar monedas
y arrancar de la tierra el hambre y la miseria
con navajas, fusiles, cuchillos y esperanzas.

Levanta uno los ojos viento arriba
y no encuentra una estrella ni una luna ni nada...


Jorge Debravo

ESO ERA AMOR ( de Ángel González)



Ángel González



ESO ERA AMOR

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Le comenté:
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—Me entusiasman tus ojos.
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Y ella dijo:
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…………….—¿Te gustan solos o con rimel?
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—Grandes,
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…………….respondí sin dudar.
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Y también sin dudar
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me los dejó en un plato y se fue a tientas.
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Ángel González

Miradme aquí... (de Gloria Fuertes)




Miradme aquí...


Miradme aquí,
clavada en una silla,
escribiendo una carta a las palomas.
Miradme aquí,
 que ahora podéis mirarme.
Clarividencias me rodean
y sapos hurgan en los rincones,
los amigos huyen porque yo no hago ruido
y saben que en mi piel hay un fantasma.
Me alimento de cosas que no como,
echo al correo cartas que no escribo
y dispongo de siglos venideros.
Es sobrenatural que ame las rosas.
Es peligroso el mar si no sé nada,
peligroso el amor si no sé nada.
Me preguntan los hombres con sus ojos,
las madres me preguntan con sus hijos,
los árboles me insisten con sus hojas
y el grito es torrencial
y el trueno es hilo de voz
y me coso las carnes con mi hilo de voz:
¡Si no sé nada!


Gloria Fuertes

PEGASO (de Rubén Darío)


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PEGASO(de Rubén Darío)
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Cuando iba yo a montar ese caballo rudo
y tembloroso, dije: «La vida es pura y bella.»
Entre sus cejas vivas vi brillar una estrella.
El cielo estaba azul, y yo estaba desnudo.
.Sobre mi frente Apolo hizo brillar su escudo
y de Belerofonte logré seguir la huella.
Toda cima es ilustre si Pegaso la sella,
y yo, fuerte, he subido donde Pegaso pudo.
.Yo soy el caballero de la humana energía,
yo soy el que presenta su cabeza triunfante
coronada con el laurel del Rey del día;
.domador del corcel de cascos de diamante,
voy en un gran volar, con la aurora por guía,
adelante en el vasto azur, ¡siempre adelante!

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PEGASO Y LA INSPIRACIÓN POÉTICA


Según la mitología griega Pegaso era un caballo mágico y alado, hijo de Poseidón, dios del mar, y de Medusa. Esta fantástica criatura, veloz y rápida como el viento, nació del cuello de Medusa después de ser vencida y muerta por el héroe Perseo, que le cortó la cabeza.


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Es totalmente blanco y tiene dos alas que le permiten volar. Una característica de su vuelo es que cuando lo realiza, mueve las patas como si en realidad estuviera corriendo por el aire.



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El nombre de Pegaso deriva de Pagé que en griego significa “manantial”. Y es que este caballo de carácter indomable poseía el poder de hacer surgir el agua allí donde pisase.
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Poco después de su nacimiento, el mágico corcel golpeó con una coz el suelo del monte Helicón y en el acto comenzó a fluir un manantial, después consagrado a las Musas y que, según se cree, es la fuente de la inspiración poética.






Sucedió porque las hijas de Píero (rey de Macedonia), quisieron competir con las nueve Musas en un concurso de canto y poesía. Todas empezaron a cantar y el Helicón (la montaña) se empezó a hinchar de placer, hasta alcanzar un tamaño desmesurado. Así Poseidón (Neptuno) antes de que se produjera una catástrofe envió a Pegaso para calmar a la montaña. El animal dio una coz e hizo que brotase una fuente que deshinchó al Helicón. Debido a este incidente, a Pegaso se la simboliza como la Inspiración Poética.
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